Intervención del Dip. Emilio García Méndez en la sesión del 04.11.09
nov 11, 2009 | Categoría: EN EL CONGRESOOBTENCIÓN ADN
Sr. García Méndez.- Señor presidente: tengo el doble orgullo de hacer uso de la palabra en mi nombre y en representación de mi bloque, en el que atravesamos por un proceso de discusión. Yo estuve convencido desde un primer momento no sólo de la necesidad de este proyecto sino también del respeto riguroso que plantea a las instituciones del Estado democrático de derecho.
Intervengo con el ánimo de hacer reflexionar a algunos compañeros a fin de que a último momento puedan cambiar su voto porque seguramente si esta noche votan por la afirmativa se reconciliarán en el futuro con la Justicia y con una política concreta de derechos humanos que terminará beneficiándonos a todos como sociedad.
Me interesa fundamentalmente despejar algunas falacias e incomprensiones respecto de algunos aspectos que tienen que ver con el carácter coactivo que se plantea frente a este proyecto teniendo en cuenta el bien jurídico protegido. Si nosotros tenemos en cuenta el bien jurídico protegido, difícilmente un proyecto de esta naturaleza podría ser más respetuoso de las libertades individuales. Por eso yo apelo a aquellos que sinceramente convencidos creen que hay elementos de coacción que no son compatibles con los estándares de un Estado democrático de derecho. Apelo a ellos, no a otros que están transversalmente contestando otras cuestiones con el rechazo a este proyecto. Para decirlo de un modo más simple, un refrán colombiano dice “La fiebre no está en las sábanas”. Me parece que algunas de las objeciones que se hacen no tienen nada que ver con el contenido de este proyecto.
Aquí se ha hablado sobre el derecho a la identidad, tema que no tiene que ver solamente con los niños que son sino también con los niños que fueron, porque todos ‑los niños que son y los niños que fueron‑ constituyen una unidad.
Hablando del derecho a la identidad, me gustaría despejar una interpretación confusa o falaz en torno al interés superior del niño. Este interés no es, como muchos pretenden, un cheque en blanco, es decir, que es aquello que yo creo en cada momento que debe ser el interés superior del niño. No: el interés superior del niño es la satisfacción integral de sus derechos.
Yo no puedo adscribir a una posición y a una defensa de un interés superior del niño que respetando uno de estos derechos, como por ejemplo el supuesto derecho a la identidad, viola el resto de los derechos.
Por eso quisiera que quedara muy claro que la interpretación más rigurosa del interés superior del niño, en línea con una política de derechos humanos, es aquella que produce la satisfacción integral de todos sus derechos. En este sentido el proyecto que estamos considerando contiene algo de paradójico para aquellos que tienen algún tipo de reserva en relación con la violación de la intimidad y el uso de la coacción. Tenemos el caso Prieto, de la Corte Suprema, y también la práctica judicial cotidiana. Este proyecto otorga un marco normativo y coloca límites a la facultad de los jueces; coloca límites a una práctica que en la actualidad es utilizada de manera discrecional por parte de los jueces. Esta práctica discrecional de los jueces ha generado en muchos casos una violación permanente al principio de legalidad.
Con la norma que queremos aprobar esta noche estamos poniendo un límite a esa discrecionalidad. Por eso digo que es paradójico que cuando estamos poniendo límites a esa facultad discrecional de los jueces, en función de este interés jurídico protegido, surjan estos pruritos respecto de la coacción.
Nosotros vivimos en un Estado democrático de derecho donde la prisión preventiva o la detención cautelar es un instituto compatible con este tipo de Estado. Esto es así porque se trata de una medida que tiende a asegurar la verdad procesal a través de institutos compatibles con el Estado democrático de derecho.
Nuestro Código Procesal en Materia Penal de la Nación avanza sobre muchísimos derechos y garantías constitucionales, porque hay una base fundamental, que es que para que el Estado democrático de derecho funcione nosotros necesitamos que el Estado mantenga el monopolio del uso legítimo de las fuerzas.
Quiero finalizar planteando un argumento que para mí es determinante y fue sostenido por alguien que tiene muchísimas cosas que decir en esta materia por su vida y su historia. Me refiero a Victoria Donda Pérez. Cuando discutimos este proyecto en comisión ella dijo que esta iniciativa iba a quitar a las víctimas la pesada mochila de tener que ir tras sus apropiadores. Si fue el Estado el que generó estas desapariciones, es el Estado quien está quitando esta mochila a las víctimas, haciéndose cargo de las denuncias a raíz de los problemas que generó.
Alguien dijo que si esta noche aprobábamos este proyecto de ley se iban a abrir algunas puertas que nos llevarían hacia la oscuridad. Estoy convencido, como lo está mi bloque, de que si aprobamos esta iniciativa abriremos una puerta más hacia el fin de la impunidad en nuestro país. (Aplausos.)